Hernss


Trabajos
Las ideas se entienden mejor cuando se ven funcionando.
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Las buenas ideas empiezan con una conversación.
Soy Renzo Casaretto Blacker. Llevo más de 15 años entre la publicidad, la estrategia y las ideas, trabajando en agencias como McCann, Ogilvy, Grey y Publicis, y en empresas como Yanbal. Fundé El Lunar de Cindy y creé La Cola, un medio satírico que mira la realidad con ironía.
Hoy ayudo a las marcas a encontrar su lugar, contar mejor lo que hacen y crear ideas que funcionen en la vida real.
Lifestyle concierge en Miami.
En Miami sobran marcas que usan la palabra luxury como atajo. Suenan lejanas y todas iguales.
Hernss tenía que ganarse la confianza por otro lado: que la gente sepa que alguien se encarga, y que lo hace bien.
Soporte local de confianza en Miami. Cercano, presente y bilingüe: el español no es un extra, es una razón para elegir.
La web es el centro de confianza. En pocos segundos se entiende qué hace Hernss, para quién y por qué confiar.
En redes, el orden es al revés de lo habitual. Primero se demuestra; después se presenta.
El mercado se movía entre dos extremos: servicios fríos de inspección o lujo que no explica nada.
Nadie contrata que le recojan el correo. Contrata que alguien se encargue, y que lo haga bien.
We handle the details,
so you get your time back.
La promesa: nosotros nos encargamos. Hacemos bien el trabajo. Done.
Nosotros resolvemos. Seis servicios, una sola voz: WE HANDLE. the details.
El “WE” deja de ser una palabra y se vuelve personaje. Cada escena cierra igual: Done.
El personaje crea afinidad. Nadie se conecta con una lista de servicios; con alguien que te resuelve el día, sí.
Ten tiempo
para ti.
Lista de música democrática de una fiesta.
Democracia sonora: pide, no arranches. Habla como tú. Una rola es una canción y en la fiesta todos ponen la suya.
En toda fiesta hay una pelea que nadie admite: quién tiene el celular.
La música la elige el que agarró el aux, no la fiesta. Y el resto se la pasa pidiéndole el teléfono.
Solo el anfitrión necesita Spotify Premium. Los invitados no necesitan nada: ni cuenta, ni app, ni Spotify. Escanean el QR y listo. Simpleza.
Para La Rola, la noche siempre cierra con un resumen. Eso es lo que se comenta al día siguiente.
El problema no era la música, era el control. Uno decide y el resto le pide el celular.
Que cualquiera pueda usarlo sin que se lo expliquemos. Sin suscripción y sin bajar ninguna aplicación. Fácil: si hace falta un tutorial, el diseño falló.
Pide, no arranches.
El anfitrión organiza la fiesta: conecta su Spotify Premium y desde su teléfono o laptop suena la música. Manda en la cola, configura la sala, puede sacar a quien moleste y lo ve todo desde su panel.
Los votos ordenan la cola: la más votada suena primero. Y si la cola se vacía, entra la playlist del anfitrión. La fiesta nunca se queda en silencio.
El anfitrión tiene el control de La Rola, pero los invitados deciden la playlist: con sus likes suben las canciones, y la más votada se vuelve estrella y pasa sola a Play Next. Nadie ve quién la pidió: siempre gana la canción, no la persona.
Una marca cómic y punk, verde lima y lila, que habla como se habla en una fiesta. Sin manual: se entiende al verla.
¡Que empiecen
las Rolas!
Un medio periodístico cuyas noticias son inventadas, escrito con la misma seriedad formal que El Comercio o Gestión, pero sobre una realidad paralela donde el absurdo peruano llega a su conclusión lógica.
Hacer cola es el deporte nacional peruano. Esperar es lo que todos compartimos.
El público: limeños de 25 a 35 años, hartos del absurdo peruano pero incapaces de dejar de seguirlo.
Entre los 25 y 30 años, el humor es el tema que más consumen los peruanos. Y el Perú lidera Latinoamérica en pago por noticias digitales. Hay audiencia y hay quien pague.
Un solo contenido base, el newsletter, que se reparte en el formato de cada red. Todo lleva a la suscripción.
Hay medios serios y hay páginas de memes. Faltaba un diario serio que informara hechos que no existen.
El contraste entre la formalidad del formato y lo absurdo del contenido es el humor. Si el formato se relaja, el humor desaparece.
Decano de la espera nacional.
Si el lector no puede distinguir en los primeros tres segundos si es real o inventado, el tono está perfecto.
Las secciones se llaman como en un diario serio: Ciudad, Sociedad, Economía, Estado, Ciencia. Quien ve “Ciencia” sobre un estudio de la gaseosa de litro y medio ya está dentro del chiste.
El titular es la noticia: es lo que más trabajamos, porque viaja solo por WhatsApp. Y la foto es verdadera aunque la noticia no lo sea: retrata el fenómeno real, nunca el hecho inventado.
Siempre el sistema, nunca la persona. La primera lectura da risa; la segunda hace decir “esto es verdad”.
Precio:
su paciencia.
Tu restaurante peruano con sabor oriental.
Un chifa nuevo en Miraflores, construido en 18 meses: de la investigación y la historia peruano-china al nombre, la identidad, la carta, los interiores, el lanzamiento y las redes. Un restaurante con barrio.
Los chifas de la zona eran los de siempre: webs viejas, redes abandonadas y un público que no se renovaba.
El nuevo consumidor busca, compara y pide desde el celular. Ahí no había nadie.
Ser la nueva opción y estar donde está el nuevo consumidor: web, Instagram, Facebook, TikTok y apps de delivery. Un nuevo concepto, no otro chifa más.
Lo que hacemos, lo hacemos bien: el chaufa. Somos peruanos como tú. Y lo hacemos con el barrio.
Estudiamos al consumidor y a la competencia, encuestamos en Miraflores y fuimos a la historia: desde mediados del siglo XIX, la inmigración más grande del Perú fue la china. Trajeron su cocina y la adaptaron a lo nuestro.
De esa fusión nació algo nuevo: el chifa. Dos siglos después ya podemos decirlo: el chifa es peruano. Lo que nos une es el orgullo por lo nuestro.
Un restaurante con barrio.
Más humano, que te conoce, que nos une. Peruano como tú.
Barrio por lo peruano, Dragón por lo oriental. El nombre ya cuenta la historia completa. Un dragón con calle, en negro, rojo y dorado.
La carta habla como el barrio: “Los más pintados” son los platos de la casa, con el Chaufa Dragón a la cabeza. Y el dragón no se queda quieto: se mueve en cada pantalla.
Hablamos como habla el barrio: “Pa’ bravo yo”, “En el barrio se comparte”, “Horario Dragón”. Un restaurante que te conoce y te habla de tú.
¿Y tú eres
barrio?
Un bar sin fronteras.
Desde 1975, Sargento Pimienta es el escenario del rock nacional. Le creamos un bar en su propia puerta, para los que se quedaron afuera: ahí la fiesta sigue.
Sargento ya era sinónimo de la mejor música. Pero los bares de Barranco no traían novedades, y el público joven siempre busca algo nuevo.
Ser los embajadores de la buena música en Barranco, con tragos nuevos y para compartir, y hablarles a los grupos. Cuando el resto hace zig, nosotros zag.
Lo que hacemos, lo hacemos bien: música y buena junta. Somos los de afuera. Y lo hacemos con la gente, creando juntos.
Recorrimos los bares de Barranco: precios, público, música. Varios no tenían música. Los grupos van a unos bares y las parejas a otros. El precio no define la edad del público.
La música traspasa paredes y puertas. La fiesta no se detiene en la entrada.
Un bar sin fronteras.
Para los que se quedaron afuera, un lugar donde la fiesta sigue. Y seguirá.
El nombre dice dónde queda: literalmente, afuera del Sargento. La puerta y el damero arman el logo.
La terraza que da a la calle siempre llena, porque un lugar que está full es un buen lugar.
El tono de los amigos de siempre: “No nos dejaron entrar. Mejor.”, “Pocos lo entenderán.”, “No te quedes adentro.” Los de Afuera del Sargento.
No te quedes
adentro.
Es entretenimiento.
Rediseñamos la web de Apuesta Total, en escritorio y móvil, e hicimos sus videos institucionales. Menos ruido, más claridad.
Una página saturada: todo competía por destacar y nada se entendía. Una experiencia confusa, que no dejaba cumplir los objetivos ni de la marca ni del sitio.
Ordenar para que cada cosa se encuentre: que el usuario llegue a lo que busca sin pensar.
Lo que hacemos, lo hacemos bien: apuestas y casino. Somos más de 400 tiendas en todo el Perú. Y lo hacemos con una navegación fluida en cada punto de contacto.
Revisamos la web pieza por pieza. Cada banner peleaba con el de al lado, y los menús, promociones y botones no tenían jerarquía.
Si todo destaca, nada destaca. Primero la jerarquía, después el adorno.
Clara, útil y fácil de navegar.
Una interacción lógica, eficiente y gratificante, que fortalece la relación entre el usuario y la marca.
Una estructura clara: categorías visibles, tarjetas iguales y un solo llamado por pieza. Rojo, amarillo y gris oscuro, cada color con una función.
Pensada para el celular: menú, ingreso y una barra de accesos al alcance del pulgar.
Videos institucionales que explican en segundos cómo apostar, recargar o hablar con Televentas. Fácil, como debe ser.
Menos ruido.
Más juego.
Más de 50 lanzamientos, 9 mercados, una sola voz.
Durante cinco años dirigí la publicidad y los lanzamientos de Yanbal International: la planificación creativa y de comunicación de cada producto nuevo, de la idea al catálogo y a la TV, en todos los mercados a la vez.
Una marca de venta directa que habla en nueve países a la vez, cada uno con su mercado, su catálogo y sus tiempos, y cinco categorías que piden cosas distintas.
Que cada lanzamiento llegue igual de fuerte a Lima, Bogotá, Ciudad de México o Madrid: una sola idea, adaptada a cada mercado.
Lo que hacemos, lo hacemos bien: lanzar productos.
Escuchar cada categoría y cada mercado: lo que pide una crema no es lo que pide una joya.
El producto es la promesa; la comunicación tiene que probarla. Por eso en el catálogo van los resultados: “100 % mejora la firmeza”, “93 % retira el maquillaje a prueba de agua”.
Una idea, nueve mercados.
Una planificación creativa y de comunicación que viaja sin perder fuerza.
El catálogo es la vitrina de la consultora: cada página tiene que vender sola.
Para los 100 años de Chabuca Granda, el catálogo se volvió editorial: La Flor de la Canela, con su historia contada año por año junto a los productos.
En fragancias y joyería no se vende un producto: se vende una emoción. Un paraíso, el cielo, la mujer que la lleva.
Una idea.
Nueve mercados.




















